A balón parado

Se puede crear una Liguilla más justa y atractiva

Hace algunos años ya, seguro en la década de los setenta, la Liguilla del futbol mexicano se jugó en un formato de dos grupos de cuatro equipos cada uno, en el que los líderes de cada sector se enfrentaban en la gran final, a dos partidos.

Recuerdo que el Cruz Azul, que dominó aquellos años con estandartes como el portero argentino Miguel Marín, obtuvo así los títulos que tanta gloria le dieron. Pero ese formato se dejó de lado porque se llegaban a dar enfrentamientos sin el mínimo interés, es decir los que tenían como protagonistas en las fechas 4, 5 y 6 a los equipos que, pasara lo que pasara, no podrían quedar de primeros.

Si un equipo despuntaba en el grupo, ganando por ejemplo los primeros tres partidos, en el cuarto aseguraría su boleto a la gran final. Los partidos 5 y 6 perdían todo interés.

Por ello se dio paso al formato de Liguilla que todos conocemos. Este de enfrentamientos directos de vida o muerte.

Ricardo Ferretti, el entrenador de los Tigres, propuso ayer regresar al viejo formato, argumentando que habría más partidos, en consecuencia mejores y mayores ingresos para los equipos. Creo que El Tuca no había llegado al futbol mexicano de su natal Brasil cuando aquella Liguilla se volvió un sin sentido.

Lo que estaría mejor es que si se va a desarrollar otro formato, éste clasificara no a un solo equipo de cada grupo a la gran final. Lo interesante sería que se clasificaran los dos primeros y dieran paso a unas semifinales, eso sí que le daría un atractivo asegurado a todos los
partidos.

Pero un formato así sería muy largo y el futbol de nuestros tiempos tiene su agenda saturada por tantos torneos internacionales.

Vamos a ver en qué queda, pero no está nada mal que los entrenadores y los jugadores (por qué no), hablen y planteen propuestas. En otro sentido, los directivos deberían de consultarlos más.


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