A balón parado

La hora de los jugadores. No pueden ser esquivos...

¿La selección mexicana de futbol que dirige Juan Carlos Osorio puede ganarle a su similar de Alemania y conseguir con ello enfrentar a Chile en la final de la Copa Confederaciones? La respuesta es que sí puede. A esta selección teutona que no cuenta con sus principales figuras por supuesto que puede ganarle... En una de esas, y sin fervor patriótico alguno, debería tomarse como un deber ganarle.

Es tiempo de que una generación de futbolistas de la que se esperaban mucho mejores cosas de las que hasta ahora han dado como grupo, sea capaz de generar una gran victoria. Sea con Osorio como su entrenador, o con cualquier otro que tuvieran al frente, un Chicharito Hernández, Memo Ochoa, Héctor Moreno, Giovani dos Santos, Carlos Vela, tienen que hacerse responsables del rol histórico que les ha tocado.

Cuentan con el respaldo de veteranos como Rafael Márquez, de otros un poquito mayores que ellos como Andrés Guardado y Oribe Peralta... Pero también de otros más jóvenes, como Diego Reyes, Jonathan dos Santos, Héctor Herrera e Hirving Lozano. Otra vez, sin apasionamientos, se trata de extraordinarios jugadores de futbol, destacados desde juveniles, muy bien formados en lo futbolístico.

El problema de cuando menos estas tres generaciones que hoy confluyen ha sido casi anímico y mental. En muchos de ellos ha dominado la soberbia y el vedetismo. Y esto ha sido terrible. Estas debilidades son las que en partidos fundamentales han propiciado derrotas conmocionantes, como el inolvidable 7 a 0 de los chilenos hace un año... o las eliminaciones en la segunda ronda de los últimos mundiales.

Así que hoy liberemos al señor Osorio de la responsabilidad central de conseguir el triunfo... Hoy y ojalá también en la posible final contra los chilenos el fin de semana, los personajes a seguir, a los que hay que exigirles, son los jugadores. Es su inevitable momento.

rafael.ocampo@milenio.com • twitter@rocampo