A balón parado

¿Por qué no juegan todos siempre así?

El empate a 3 goles entre el Morelia y el León, la noche del pasado sábado, es el mejor elogio que se le puede hacer a la Liguilla. Los dos equipos, sus entrenadores y jugadores entendieron perfectamente la forma en la que se tienen que jugar este tipo de partidos: valientes, atrevidos, ofensivos, tomando riesgos.

Mejor morir de algo, por intentos que hiciste, que fenecer por nada, como seguramente le sucederá al Cruz Azul, simplemente avasallado por el Toluca que dirige José Saturnino Cardozo.

El pletórico juego en el Estadio Morelos, hay que decirlo, fue posible por la extraordinaria actitud con la que Gustavo Matosas, el entrenador del León, plantea sus partidos.

Entiendo perfectamente que el América imagine que el uruguayo sería el sustituto ideal para quedarse en lugar de Miguel Herrera si es que, como todo indica, el Piojo es designado el entrenador que vaya al frente de la selección nacional a Brasil 2014.

Y entiendo también sin ningún problema que el León no se plantee, así sea por mucho dinero, prescindir de sus servicios.

Si la Liga MX tuviera cuando menos a la mitad de sus entrenadores con las características y estilo de Matosas, el espectáculo estaría garantizado cada fin de semana.

Y por supuesto que el León puede quedar eliminado el próximo sábado ante un Morelia más astuto y con buenos recursos ofensivos también. Pienso yo que no, pero ese no es el punto. De lo que se trata es de proponer un modelo que guste y sea memorable. Hay, por lo demás, siempre mejores posibilidades de alcanzar el éxito cuando se busca que cuando se sale a no perder.

El 3 a 3 entre el Morelia y el León ilustra que el futbolista que actúa en la Liga MX es perfectamente capaz de estar a tono con un nivel de espectáculo que parece de pronto imposible de alcanzar en México. Ojalá todos lo tomen como ejemplo.

rafael.ocampo@milenio.com

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