A balón parado

El principal mito del fantasma de Columbus

Si entiendo bien por todo lo que ha dicho en las últimas horas, Juan Carlos Osorio saldrá la noche del próximo viernes en Columbus, Ohio, a realizar un partido que antes que nada le garantice no perder.

El colombiano que dirige a la selección mexicana de futbol tiene la suficiente información como para saber que si sale a la cancha a plantear un partido ofensivo, tomando la iniciativa, seguramente va a regresarse con una derrota producto de contragolpes.

Eso al menos es lo que se ha hecho ya un análisis común. Se lo dijo en el programa La Jugada, de Televisa, la noche del domingo pasado, el ex portero Oswaldo Sánchez. Casi como un consejo no pedido que llegó a incomodar, creo, un poco a Osorio.

La realidad es que no es que el equipo mexicano haya pecado de inocente de origen. Si no recuerdo mal pues he estado presente en al menos tres de esas cuatro derrotas acaecidas en el campo del Columbus Crew, los mexicanos se vieron en desventaja no por contragolpes, sino por pelotas aéreas mal defendidas, luego de algún cobre de faltas o tras algún tiro en contra. Por arriba, han sido frágiles. Luego, cuando buscaron el empate obligadamente, se vieron expuestos al contragolpe.

Por esto lo primero en lo que tiene que poner atención Osorio es en los centros a su área y en su capacidad defensiva. No en los contragolpes.

Pero más que ir con una actitud defensiva y temerosa, lo que Osorio debería de plantear es un juego que dañe al rival. Tiene jugadores para ello. A Columbus se tiene que ir con una mentalidad absolutamente ganadora.

A la selección que dirige Jürgen Klinsmann le ha costado establecerse como un equipo sólido en los últimos años. Es un plantel avejentado, sin figuras desequilibrantes. Ahora es el momento de dar un golpe de autoridad y ganar en un territorio inexpugnable.

Ir con miedo es ir con la idea de salir derrotados, nuevamente.

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