A balón parado

La innecesaria advertencia de Alfredo Castillo

A la muy encomiable tarea de Alfredo Castillo, de limpiar de corrupción e ineficacia el deporte que controlan ciertas federaciones, le ha faltado estrategia.

Le faltó cuando meses atrás el tema quedó empantanado por los tiempos que impedían a su jefe, el secretario de Educación Pública, Aurelio Nuño, respaldarlo como seguramente se necesitaba.

El señor Nuño, como ahora, enfocaba sus baterías en concretar una reforma educativa que lo ha enfrentado con una radicalizada y empecinada disidencia magisterial. Cuando se vio enfrentado al escándalo que implicaba la posibilidad de que México quedará excluido por parte del Comité Olímpico Internacional de los Juegos de Río 2016, todo se paralizó.

Sacudido ahora que se encuentra en la ciudad brasileña, por una serie de publicaciones de los diarios Reforma y RÉCORD, que revelan parte de su vida privada (unas fotos y videos que lo muestran departiendo con la que se supone es su pareja), Alfredo se engalla y advierte que cuando terminen los Juegos, reanudará su batalla contra las federaciones corruptas e ineficaces.

Habrá que ver con qué fuerza queda Castillo después de unos Juegos que no han resultado nada, pero nada beneficiosos hasta ahora para los atletas mexicanos. Aunque objetivamente él no tiene prácticamente nada que ver en este ciclo olímpico, sobrarán quienes quieran responsabilizarlo.

Pero lo que no procede es que anuncie a sus enemigos lo que quiere o piensa hacer. Primero hay que medir fuerzas y luego sorprender.

Ya veremos. Los Juegos de Río terminan en menos de lo que se piensa.

No dejo de pensar que los cambios que encabeza el director de la Comisión Nacional del Deporte son necesarios. Pero para lograrlos se requiere al mismo tiempo firmeza, mucha habilidad para concretarlos. Y un apoyo de sus superiores que no me queda muy claro que vaya a obtener.

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