A balón parado

Por qué la inimaginable humillación y goleada

¿Qué le pasó a la selección brasileña de futbol para ser humillada de la forma en la que se lo permitió a unos insaciables alemanes? ¿Qué hicieron mal? ¿Qué dejaron de hacer? ¿Quiénes y en qué momento se equivocaron generando uno de los episodios más tristes y vergonzosos en la historia de un país en el que el futbol se sabe ya importa demasiado?

7 goles a 1… Nunca la orgullosa verdeamarelha había sucumbido de esta forma y menos fungiendo de anfitrión.

Porque la masacre del Mineirao como empezará a denominarse lo que sucedió ayer en Belo Horizonte, es mucho más dolorosa que la final perdida en la Copa del Mundo de 1950 contra los uruguayos.

En aquel entonces, Brasil no era una potencia, ni había ganado cinco Mundiales como ahora. Ni el futbol llegaba a los niveles de difusión que tiene ahora. Ni jugaba Pelé, por más que ya para entonces tuvieran grandes jugadores y esa día 200 mil aficionados que abarrotaron el Maracaná quedaron marcados por la tristeza y la frustración.

Pero de regreso al juego de ayer, los brasileños dirigidos por Luiz Felipe Scolari no eran favoritos. Ni aún cuando hubieran podido contar con Neymar y Thiago Silva. Pero los dos, la estrella ofensiva y el capitán y líder defensivo con su ausencia empiezan a explicar la goleada inimaginable.

Gracias a esto, Alemania fue muy agresiva, recuperando y robando balones, generando temor y desconcierto. Pero también hay que decir que faltó en los brasileños orden y concentración pues el primer gol que se comen es tras el cobro de un tiro de esquina.

El tercer factor que explica lo que todavía no deja de asombrarnos es la calidad alemana, el desbordado talento de sus jugadores con y sin él balón. Pero también una noche soñada, inspirada, irrepetible. Esos partidos en los que todo, absolutamente todo lo que intentas, te sale muy bien.  

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