A balón parado

¿La ingratitud del "Canelo"?

¿Hasta dónde tiene que llegar la fidelidad en el mundo de los negocios, donde el dinero se sitúa casi siempre como el principal valor?

¿Quién puede cuestionar a Saúl el Canelo Álvarez al decidir que su próxima pelea, la del 12 de julio, no será transmitida por Televisa, la empresa que le ha apoyado de forma irrestricta y aún a costa de poner en riesgo la credibilidad en sus espacios informativos?

Todo indica que el Canelo quiere más dinero y que la televisora no está dispuesta a dárselo. Gran problema. Y ya para que el boxeador salga a hacer públicos (a través de su cuenta de Instagram) sus diferendos pues es que las cosas están realmente complicadas.

“Buenos días, para la fecha del 12 de julio hasta el momento eh decidido que no sea televisada por TELEVISA por cuestiones laborares y PERSONALES. Gracias por su apoyo y buscaremos lo mejor para ustedes y para mi [...] que tengan un gran día saludos”.

¿Con qué televisora se va a ir el Canelo? ¿Se atreverá a firmar con Televisión Azteca, la feroz competencia de Televisa en la transmisión de peleas de boxeo?

   ¿Qué cosas pasan? Quiero observar el vacío que se sentirá en la programación de una televisora que se ha volcado en apoyo (que siempre sonó artificial y forzado) a este boxeador. ¿Qué van a hacer ahora?

¿Actuarán como si el Canelo no existe? Porque supongo que lo que viene es el gran vacío, el ignorarlo por completo. Insisto, qué cosas veremos.

Queda vivo el asunto de observar y constatar hasta dónde las dos grandes televisoras públicas de este país están dispuestas a meterse una en contra de la otra. Hasta ahora cada una tenía sus propios carteles y figuras y habían encontrado la manera de convivir. Un negocio por cierto redituable por completo tanto en comercialización como en audiencia.

En fin. Negocios. Nada que no se haya vivido ya en el mundo del deporte y nada que no tenga remedio cuando aparezca el dinero que ahora se reclama. 

rafael.ocampo@milenio.com

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