A balón parado

La impunidad de Tomás Boy… Y de "Billy"

Una directiva responsable y seria, comprometida al máximo con el éxito de su equipo, no habría ratificado a Tomás Boy como entrenador después de la derrota humillante del pasado sábado ante el América.

¿Bajo qué argumento se puede apostar por la continuidad de alguien que, a todas luces, no puede con la responsabilidad que le dieron?

Olvidémonos si el señor Boy es bueno o regular o mediocre director técnico de futbol. Cada quien tendrá su punto de vista. La realidad es que no solo no ha hecho al Cruz Azul un mejor equipo de lo que lo era con otros colegas suyos. Lo terrible es que no se ve cómo lo pueda conseguir.

Pero al presidente del Cruz Azul, Guillermo Álvarez Cuevas, parece no importarle no solo esta realidad sino el sentir de la mayoría de los aficionados de este equipo.

Hay razones de sobra para despedir a Tomás Boy. Por supuesto que es el responsable de la increíble derrota ante el América en el mismísimo estadio Azul. Tan responsable de la debacle del segundo tiempo como meritorio fue lo que ordenó en el primer tiempo donde su equipo fue abrumadoramente superior al adversario.

Boy no supo qué hacer con la ventaja. El América se le echó encima y ellos fueron incapaces de conseguir el cuarto gol, el que sin duda hubiera sentenciado el partido. Los jugadores del Cruz Azul se echaron atrás. No supieron realizar un solo contragolpe efectivo.

Es falso que la expulsión del colombiano Aldo Leao Ramírez hubiera sido determinante para explicar la remontada. Ahí cuando su equipo se quedó sin un hombre clave en el medio campo, Boy debió haber ordenado un ajuste táctico y amarrado el marcador.

¿Cómo puede ser posible que permitiera le hicieran cuatro goles? Para lograr ello, el América tuvo que haberse desbocado al frente, dejando espacios que los atacantes locales debieron haber aprovechado.

A Tomás Boy le faltó todo. A Tomás Boy le quedó muy grande este partido. Y su cinismo de acusar a su jugador y al árbitro debió de haber sido castigado con su despido. Pero no. Ahora le piden la clasificación. 

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