A balón parado

Dos ídolos con muy distinto presente y destino

Quizá las dos figuras más mediáticas del futbol mexicano que se mantienen en activo, Javier Chicharito Hernández y Guillermo Ochoa, viven realidades muy diferentes. El primero triunfando a plenitud en la Bundesliga, goleador indiscutible del Bayer Leverkusen; el segundo, suplente abandonado en la banca del Málaga de la Liga española, sin perspectivas de tener minutos a menos que el titular se llegara a lesionar.

Chicharito tomó la mejor decisión de su carrera al abandonar el Manchester United de forma definitiva. De casi nada le servía, en la madurez de su carrera, seguir como suplente de lujo, aunque ese rol lo estuviera jugando en el Real Madrid. Tenía que vincularse a un equipo en el que la titularidad no fuera tan costosa. Escogió, a la luz de los resultados, la mejor opción: una Liga ascendente como lo es la alemana y un equipo que pelea siempre por los cuatro primeros lugares, es decir, con garantía de competir en los torneos europeos.

Hoy Javier pelea inclusive por ser considerado al final del torneo, ¿por qué no? El mejor jugador de su competición.

La seguridad que ha cobrado como goleador va a manifestarse de forma positiva, lo verá usted pronto, con la selección nacional.

Todo lo contrario vive Memo Ochoa y en gran medida porque así lo ha querido. De figura destacada en el Mundial de Brasil 2014, ha pasado a convertirse en un fantasma. Pero al parecer no le incomoda esta situación pues no se mueve. Concluido el mercado de fichajes de invierno, Ochoa seguirá al menos seis meses más en el Málaga calentando la banca.

Si algo demostró este portero hace ya año y medio es que podía ser titular de cualquiera de los grandes clubes europeos. Mal él, muy mal sus asesores o administradores de carrera. Todo lo que transmite Ochoa es comodidad con esta situación. No habla, no se inconforma, no hace nada. 

 

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