A balón parado

Hoy no me caen bien los optimistas

¿Por dónde empezar este nuevo relato del desastre? ¿Cómo titularlo, qué destacar? La peor selección alemana a la que un representativo mexicano pudo enfrentar en un torneo oficial, terminó imponiéndose nuevamente, terminando de tajo con la ilusión de ir a una final y disputar un título de prestigio.

La "gran mentalidad", la elogiadísima preparación anímica de los jugadores mexicanos, la unidad y espíritu indomable de este grupo que se había repuesto en tres partidos consecutivos a marcadores adversos... todo eso valió gorro. Resultó una mentira, una alucinación... o también una visión superficial y barbera de todos los críticos que la destacaron tras el triunfo ante los rusos.

Ubiquemos bien el tema. A México le ganó una Alemania B. No le ganó la selección campeona del mundo, la de figuras como Neuer, Hummels, Boateng, Kroos, Özil, Müller. Los que jugaron ayer son muy buenos también, pero no están todavía al nivel de los titulares. Los comentaristas y analistas que al menos yo escuché en la transmisión televisiva del juego se quisieron ver positivos, no se ensañaron con nadie...

Para alguno de ellos (el ex portero Oswaldo Sánchez) el resultado fue injusto inclusive pues el equipo nacional generó llegadas y dominó buena parte del partido. Pero esto me remite también a una historia demasiado conocida ya: la etapa de las derrotas dignas. No podemos, otra vez, elogiar a la selección mexicana de futbol porque perdió de forma inmerecida o porque le metieron 4 goles, pero en realidad debió haber aceptado solo 3.... O porque debió haber anotado más de uno... O porque cerró encima de un rival que se sentía muy cómodo esperándolos para ejercer el contragolpe.

A veces me caen bien los optimistas del futbol... pero hoy no. Después de una derrota como la de ayer, a sólo un año del Mundial, me parecen idiotas, ingenuos o lo que para mí es peor, unos lamebotas y barberos. El trauma que le originó a este equipo y a este entrenador la goleada de los chilenos hace un año, evidentemente no lo han superado. Y quién sabe si lo superarán.

rafael.ocampo@milenio.com • twitter@rocampo