A balón parado

Ante los holandeses, la pura verdad

Un partido como el que sostendrá la selección mexicana de futbol mañana en Ámsterdam, tiene que saber leerse y analizarse. Así se trate de un encuentro no oficial o amistoso, el término seriedad debe regir su desarrollo, de principio a fin.

¿A qué voy? A que el equipo dirigido por Miguel Herrera debe de proponerse, por encima de todo, el objetivo de ganarlo.

   No puede dejarse este objetivo de lado o puesto en paralelo a eso que han dado en llamar “observación de jugadores”.

Para ganarle a la selección holandesa, evidentemente, el Piojo debe de poner a los mejores jugadores, empezando por el recién llegado Carlos Vela.

El punto es que poner en estos momentos a los mejores jugadores no significa poner al mejor cuadro y eso, ante una selección como la naranja, que se conoce de memoria, puede ser una considerable desventaja.

Es cierto que los dirigidos por Guus Hiddink atraviesan un mal momento en la eliminatoria a la Copa Europea de Naciones, pero esos malos resultados son los que precisamente los vuelven más peligrosos. Van a intentar congraciarse con su público y mandar un mensaje de que pueden con el reto y que el proceso de este gran director técnico debe ser realmente visto a largo plazo.

Por el lado de los nuestros hay un evidente y ya señalado desequilibrio. La gran calidad que existe en la portería y en la delantera es evidente que no la tienen en la zona defensiva.

Así que quienes están esperando la revancha para vengar la afrenta de la eliminación en el Mundial más vale que no estén tan ansiosos.

Como sea, este enfrentamiento bien puede fijar un adecuado punto de partida del nuevo proceso, el que debe terminar con una gran actuación en Rusia 2018.

   Este tipo de rivales, con calidad sobrada y exigencia a flor de piel, son los que mejor dejan ver la realidad de una selección que a veces oculta su potencial verdadero.   

 

rafael.ocampo@milenio.com

twitter@rocampo