A balón parado

Lo que hay qué hacer y lo que no, con Ronaldinho

¿Vale la pena que el Querétaro aguante todo lo que ha tenido que aguantar para que Ronaldinho permanezca con ellos para la temporada que arranca el próximo viernes?

Yo creo que sí.

Pero directiva y cuerpo técnico tendrán que demostrar personalidad para poder congeniar esa política flexible con actitudes firmes que le permitan mantener la unidad del grupo.

Me refiero en específico a que si Ronaldinho no ha podido, o no ha querido, hacer la pretemporada, no puede regalársele la titularidad.

El brasileño tendrá que ganarse su lugar, primero completando los trabajos físicos que le otorguen una adecuada condición atlética y luego integrándose a la nueva propuesta táctica del entrenador Ignacio Ambriz.

Si no se guarda esta distancia, directiva y entrenador, insisto, perderán autoridad y credibilidad.

Y el propio jugador debería de tener un rasgo de honestidad y saber que su papel debe de ser el de no presionar para ser puesto como titular hasta que no se encuentre en óptimas condiciones.

Es un momento crucial para la directiva de este equipo que, respaldado por un grupo empresarial muy serio y responsable, debe de saber actuar con personalidad y prudencia.

Todo lo que venga, si se cumple este precepto de orden y disciplina, puede ser bueno para el Querétaro que con Ronaldinho en sus filas se ha convertido en un equipo más atractivo que competitivo, pero que finalmente suma a este reducido concepto de espectáculo que genera la Liga Mx.

Hay quienes entenderán esta actitud tan flexible y hay quienes de plano la rechacen, pero nadie podrá discutir que el ex jugador del Barcelona se convirtió en la gran estrella de una liga que ha perdido brillo por la ausencia de figuras. Por eso creo que vale la pena aguantarlo y entenderlo, pero con mucha dignidad e inteligencia.  

 

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