A balón parado

Mientras más hable, más se hundirá

En medio del escándalo que ha significado su suspensión de tres meses como presidente de la UEFA, Michel Platini ha salido a reconocer, en una entrevista con Le Monde, que sí recibió los 1.8 millones de euros de parte de Joseph Blatter, que lo están arrastrando por la ruta del desprestigio.

No hay un contrato firmado, aclaró el francés, fue un “contrato de palabra” el que sostuvo con el personaje que posteriormente sería su enemigo.

El caso es que Platini ha tenido que aceptar sin ambages que recibió dinero de parte de Blatter por un supuesto trabajo de asesoría. Dinero que llegó a sus manos de forma extraña y, puede decirse, hasta irregular.

Tan oculto estaba todo esto, es que si esta historia se ha podido conocer es solo porque el propio Blatter, que se ha sentido atacado por Platini en los últimos meses, seguramente la filtró a la prensa.

Muchos interpretan que el suizo hizo esto para no caer solo en la vorágine de corrupción que está siendo revelada por la acción de entre otras fuerzas policiacas, del FBI estadunidense.

Aún así, Platini se ha atrevido a declarar en el mencionado periódico francés: “Me han suspendido tres meses, pero lo que más me enfada es que me metan en el mismo saco que los demás. Encuentro vergonzoso que se me arrastre por el barro”.

E intentó explicar los hechos de 1998 que lo tienen hoy en jaque: “Era una cosa de hombre a hombre. Iba a convertirse en presidente de la FIFA. ¡La FIFA! Confiaba en él. Y luego me he enterado de que en el derecho suizo, un contrato oral vale como un contrato escrito”.

Ignoro en qué termine esta historia. Lo grave es que Platini, al día de hoy, se sostiene en su idea de presentarse como candidato para suceder a Blatter, el próximo 26 de febrero. Y hay quienes lo alientan y lo apoyan.

De verdad, la FIFA está muy enferma.  

 

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