A balón parado

Aunque sea un poco, pero que se hable de futbol

Ni la línea de 5 atrás ni el 4-3-3 que se antojaba como una solución netamente ofensiva… Miguel Herrera, al parecer optará, para el debut en la Copa de Oro, por un 4-4-2, poblando la media cancha con la idea de garantizar llegada consistente a la portería rival, pero sobre todo, un mayor control defensivo.

Para mí, es la formación más conservadora a la que puede recurrir el Piojo, pero quizá es con la que más seguro se siente para afrontar un momento de dudas y desconfianza como el que vive al frente del representativo nacional.

Extraña sí que en esta presumible alineación titular no aparezca como mediocampista por derecha Héctor Herrera. Si la razón, como se ha manejado, es que el jugador del Porto no está al cien en lo físico, habrá ya una estrategia para ponerlo a punto pues es un elemento imprescindible en el once inicial.

Celebro por lo pronto el debate futbolístico, aunque a veces muy largo y a veces muy repetitivo, en el que nos ha instalado la decisión de Miguel Herrera sobre su parado táctico. Es raro que la prensa deportiva mexicana hable desde esta perspectiva del futbol.

Creo que Miguel expresó ya sus dudas de lo que la línea de 5 atrás (3 centrales y 2 carrileros) le puede dar de positivo en todos los juegos. En la Copa América de Chile, el día previo al decisivo partido contra Ecuador, había dicho que le había gustado una con 4 defensas. Al final optó por la formación con la que siempre se ha identificado y lo que llegó fue una derrota. No digo que la línea de 5 o de 4 haya sido determinante para marcar la eliminación mexicana de ese torneo, simplemente digo lo que el entrenador expresó.

Contrario a lo que muchos han manifestado, pienso que el Piojo hace bien en mostrar flexibilidad y en asumir que puede dirigir a la selección desde distintos parados tácticos. De lo que se trata es de encontrar la forma de ganar y evolucionar y conseguir los objetivos deseados.

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