A balón parado

Les guste o no a sus fans, 'Chuy' Corona se equivocó

Hay dos momentos en los que Jesús Corona se equivoca. Sabiéndose además ya con una tarjeta amarilla encima:

1. Cuando minutos antes de terminar el partido, con la pelota bajo su control, le pone el codo entre el pecho y la cara a Javier Gandolfi. Acto seguido, cuando se percata de la reacción del jugador de los Xolos, le da un golpe con el guante derecho en el pecho. Esto propicia la reacción furibunda de Gandolfi y una melé en la que participan muchos jugadores que se prolongó durante varios minutos.

Aquí Corona debió de haber recibido su segunda amarilla. Amonestado debió de haber sido también Gandolfi.

No puede ser que los defensores de Corona no vean este error. Lo que mantuvo al portero cruzazulino en la cancha y le permitió terminar el partido fue la nula personalidad del árbitro Paul Delgadillo.

2. El segundo momento en el que actúa de forma incorrecta el portero, es cuando se registra el silbatazo final. Ahí, sabiendo que va a ser provocado y que lo van a buscar algunos de los jugadores de Xolos, debió de haber salido a toda prisa rumbo al vestidor. Pero no. Va al encuentro de Pellerano, que termina por escupirle. Es cierto que aquí Jesús se aguanta y que la tarjeta roja que le saca Delgadillo es improcedente y absurda. Que se vea, Corona no agrede a nadie. Pudo haber dicho algún insulto, pero eso tampoco se conoce.

Les guste o no a sus muchos defensores, a Jesús Corona le faltó frialdad e inteligencia. En un hombre con sus antecedentes es casi imperdonable. La realidad es que más allá de la defensa ante la Comisión Disciplinaria de la Concacaf que el Cruz Azul ha iniciado, lo que seguramente sucederá es que lo suspenderán un partido. Es decir, no jugará la ida de la Final contra el Toluca.

Y esto, de verdad, lo pudo haber evitado. Si lo quieren ayudar, si lo quieren tanto, díganle las cosas como son.

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