A balón parado

¿Dónde tenían guardado ese coraje?

Lo primero que hay que decir tras el partido de la selección anoche en Santiago puede que no sea aceptado en las cabezas de la propia selección. Pero con la mitad del coraje y ambición que mostraron ante los anfitriones chilenos, seguramente habrían ganado a Bolivia en el primer partido que jugaron en esta Copa América.

¿Por qué razón necesita el representativo nacional de este tipo de escenarios adversos para sublimarse y sacar una buena cara, en este caso la mejor que puede tener un equipo recién armado y sin estrellas? Es la cuestión a resolver.

Uno supondría que con un entrenador tan efusivo, tan motivador, tan encendido para despertar ese espíritu guerrero, como lo es el Piojo Herrera, el tema estaba resuelto.

¿Qué rostro es el que presentará este equipo mexicano el próximo viernes cuando se enfrente por su pase ante la selección ecuatoriana prácticamente eliminada de la Copa tras perder los dos duelos que ha disputado?

Que un futbolista como Matías Vuoso haya sido la figura con dos anotaciones solo demuestra cuál es la mejor virtud de este grupo armado con tanto contenido alternativo por lo que ya se sabe y tanto se ha comentado. Al argentino naturalizado mexicano le apodan el Toro por su fortaleza e ímpetu.

Anoche en Santiago, todos los mexicanos se pintaron de guerra, hasta los exquisitos como Jesús Corona, el mediocampista o extremo que actúa en el futbol holandés o Javier Aquino, quien entró de cambio en el segundo tiempo. 

Reconocer estos méritos no debe de ocultar las carencias que se mostraron ante los chilenos. Enormes y penosos los errores defensivos, pero sí debe de dejar satisfechos que el empate final ante un equipo en el papel superior haya sido por haber llegado al limite de sus capacidades.

Jugando de esta forma, el equipo mexicano seguramente derrotará a los ecuatorianos y con 5 puntos tendrá garantizado cuando menos el cuarto partido de una Copa que sigue luciendo adversa.  

 

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