A balón parado

El gran reto del nuevo presidente de los Pumas

Poco se entiende del manejo financiero de un equipo de futbol. Estos movimientos, al menos en el futbol mexicano, se manejan con mucha secrecía. Lo que se gasta, en campos como la nómina de pago a jugadores y entrenador. Los premios que se les otorgan a estos por triunfos o la consecución de objetivos. Los aumentos de sueldos al año siguiente a una temporada exitosa. La compra o venta de jugadores, los pagos a plazos, las comisiones que se pagan. El sostenimiento de las estructuras de fuerzas básicas o equipos filiales también cuesta y bastante.

En el campo de los ingresos: el manejo de la taquilla en los juegos de locales, la venta de los derechos de transmisión e imagen; la firma de patrocinios en los uniformes y en la estática que rodea la cancha. Lo que se recibe a cambio de la exclusividad con una firma de ropa.

Aunque resulte difícil aceptar esto, a la mayoría de los equipos de la Primera División se les sostiene gracias a los subsidios que reciben de empresas que aparecen como sus propietarias.

No es el caso de los Pumas de la Universidad Nacional Autónoma de México. La máxima casa de estudios del país no otorga un peso para pagar sueldos ni gastos de operación. Su mayor aporte es el préstamo de instalaciones, como el Estadio Olímpico o las canchas de entrenamiento cercanas a él.

El próximo 20 de mayo el ingeniero Jorge Borja Navarrete dejará la presidencia de este equipo. Justo cuando su gestión parecía que empezaba a rendir frutos. Pero así lo marcan los estatutos que rigen la operación de este club.

Se dice que vendrá en su lugar el economista Rodrigo Ares de Parga, egresado no de la UNAM, sino del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM). El reto principal de este hombre será el de traer el dinero suficiente y necesario para que los Pumas sigan siendo un equipo competitivo y ganador. Los esquemas actuales en esta institución para captar dinero están muy debilitados. 

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