A balón parado

El gran examen del excéntrico Tomás Boy

Un buen entrenador de futbol tiene que encontrar soluciones, aunque suene a trillado no está para andar poniendo pretextos.

Es cierto que el Cruz Azul sufrió la baja de tres jugadores fundamentales a la ofensiva, pero pocos esperaban que este equipo que venía asombrando a sus recelosos aficionados, se viniera abajo de la forma en la que lo ha hecho.

Empatar de locales contra el Pachuca se puede entender, sobre todo cuando se pierde por expulsión a un hombre fundamental, como lo es el colombiano Aldo Leao Ramírez. Pero haber caído en la semifinal de la Copa Mx, contra un equipo del ascenso, como lo es el Necaxa, es para no digerirse nunca. Como tampoco se puede entender el que tres días después el equipo no meta ni las manos cuando enfrentó al que en ese momento era el último lugar del torneo, Dorados de Sinaloa.

Hoy el Cruz Azul es una reverenda incógnita. Le quedan cuatro partidos, contra el Santos Laguna, el Veracruz, el Toluca y los Tigres. Tiene 19 puntos, con los que se coloca en posición de Liguilla. Cuando menos tendrá que ganar 6 de esos 12 puntos para aspirar a ser campeón.

El tema es cuándo y cómo van a regresar de sus lesiones Jorge Benítez, Christian Giménez y Víctor Vázquez. Evidentemente, tras estar parados varias semanas es imposible que de inmediato retomen el estupendo nivel que venían mostrando.

Yo al Cruz Azul completo que empezaba a armar Tomás Boy le podía apostar para ser un gran protagonista de la Liguilla, pero a esta triste versión que hemos visto en los últimos dos juegos no lo veo más que como un comparsa.

Veremos ante el Santos Laguna el próximo sábado en el Estadio Azul, en donde todavía no estará ninguno de los tres grandes ausentes, para aparecer ni en la banca, si Tomás Boy ha sido capaz de mejorar el desempeño de unos atacantes, como Vuoso y Guerrón, que habían asumido su rol de actores secundarios. 

 

rafael.ocampo@milenio.com

twitter@rocampo