A balón parado

Una goleada que no debe hacernos olvidar

Hay que decirlo, la selección mexicana de futbol clasificó ya a Brasil 2014. Ni el más optimista de los neozelandeses se atreverá a pensar que, en las primeras horas del próximo miércoles, su representativo nacional será capaz de ganar al equipo dirigido por Miguel Herrera por diferencia de cinco goles o más.

El Tri consiguió el primer objetivo planteado, con suficiencia: establecer una diferencia notable en el marcador para encarar el partido final, que se jugará en Wellington, sin casi presión.

En este rubro nadie podrá reclamarle nada. Otra cosa es que el funcionamiento ofensivo tenga muchas cosas que corregir: más velocidad, más precisión, más imaginación. Y sí, aunque parezca un exceso, mejor definición.

Esta crítica podrá desecharse en este momento, pero tendrá que ser retomada de cara a la preparación mundialista. El Tri goleó porque casi no tuvo rival enfrente. No goleó porque el equipo haya jugado de forma destacada.

Pero hacen y harán muy bien quienes integran esta selección nacional en sentirse contentos con lo conseguido la tarde de ayer en el Estadio Azteca.

Harán también, sin embargo, muy bien si no se dejan seducir por el canto de los jilgueros que ahora hablan ya de que en Brasil 2014 este equipo ilusiona con jugar, por primera vez, el quinto partido en una Copa del Mundo jugada fuera de casa.

No están los tiempos para tanto. Más allá de haber conseguido la clasificación al Mundial, la Federación Mexicana de Futbol debe realizar una muy buena revisión y corregir las varias cosas que se han hecho mal.

La selección nacional estuvo a cinco minutos de quedar eliminada tras su incapacidad para conseguir cuando menos un empate en Costa Rica, en el último juego del Hexagonal. Si hoy literalmente está clasificada se debe a la honestidad de la selección de Estados Unidos.

Esto no puede olvidarse así de fácil.  

@rocampo