A balón parado

Todo gira en torno a Robben y Van Persie

Uno puede amontonar, por lo variado, sobre una mesa los argumentos futbolísticos que documentan la condición de favorito de la selección de Holanda sobre la de México el próximo domingo en Fortaleza.

El equipo que dirige Louis van Gaal luce superior simplemente porque tiene dos grandes figuras: Arjen Robben y Robin van Persie. Dos de los atacantes más codiciados del futbol mundial.

Por más amor que se le tenga a Javier Chicharito Hernández, por más admiración que genere Oribe Peralta y por más esperanza que se le siga teniendo a Giovani dos Santos, ninguno de los tres está en el nivel en el que se encuentran los delanteros del Bayern Múnich y del Manchester United.

Estos dos son los puntales del combinado holandés que ganó con merecimientos sobrados sus tres partidos de la primera ronda. Ninguno de sus compañeros les disputa su condición de estrellas. Wesley Sneijder, el talentoso 10, ha ido a la baja y ni siquiera había sido considerado en un inicio por Van Gaal en el listado final de 23. Luego aparecen veteranos como el contención Nigel de Jong y un montón de jovencitos muy talentosos, pero casi desconocidos inclusive para aficionados muy enterados del futbol internacional.

Audaz e inteligente, Van Gaal ha diseñado un sistema de juego basado en hacer que Robben y Van Persie luzcan al máximo. Todos trabajan para ellos y los dos, hay que decirlo, se entregan con devoción al esfuerzo colectivo. Hay que ver el entusiasmo que pone Robben cuando se trata de pelear un balón o de correr al espacio para que se lo sirvan.

Además saben ejecutar muy bien las jugadas a balón parado, donde han resultado muy efectivos, también casi siempre con Robben como el cobrador.

Pero un equipo que tiene tan expuestas sus virtudes, en teoría puede y debe ser contrarrestado por un entrenador inteligente y por jugadores experimentados. Al menos en el papel eso debe ser así.

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