A balón parado

El futuro del basquetbol mexicano, más allá de Río

La selección mexicana de basquetbol conocerá hoy a sus cinco rivales en su lucha por conseguir un boleto a los Juegos Olímpicos de Río. Cualquiera de los tres grupos que le toque, hay que decirlo con claridad, le planteará un reto muy pero muy complicado de vencer.

A los Olímpicos sólo se clasificarán tres selecciones más (para completar el cupo de 12 que tendrán cabida en los juegos), las que ocupen el primer lugar de cada uno de los grupos que tendrán como sede Turín, Italia; Belgrado, Serbia y Manila, Filipinas.

Aun con Gustavo Ayón como gran capitán y figura, resultaría de ilusos ubicar al equipo mexicano como favorito de cualquiera de esos sectores. Así se hubiera conseguido que la Ciudad de México fuera anfitriona de alguno de estos tres torneos, como se especuló hace unos meses, se podría afirmar lo anterior.

El equipo mexicano será dirigido por el español Sergio Valdeomillos y podrá contar con todas las figuras con las que se tienen. Pero objetivamente, la selección nacional no es mejor que representaciones como las de Serbia, Francia, Italia, Canadá, Grecia misma. Habrá quienes inclusive la pongan por debajo de las representaciones de Irán, Túnez, República Checa, Nigeria y Japón, también clasificadas a este repechaje.

Ante la concreción de este escenario de no clasificación, el basquetbol mexicano debe estar preparado para mantenerse motivado y firme. Lo menos que debe de haber es decepción por no ir a los Olímpicos. La única manera de volver a unos juegos y la de repetir en un mundial es sostener el proyecto, apoyando al equipo técnico a los jugadores que le dan cuerpo.

Era más factible que el equipo mexicano clasificara en el anterior preolímpico, el que se jugó en el Palacio de los Deportes de la Ciudad de México el año pasado. Se quedó todo a un paso luego de perder la final contra Argentina, selección que junto a la venezolana consiguieron el pase directo. 

 

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