A balón parado

El futbol mexicano. El de los precios más absurdos

Entiendo este negocio. Si el paraguayo Jorge Benítez, de irregular tirándole a bajo rendimiento en el tiempo que ha estado en el futbol mexicano, vale 5 millones de dólares, ¿por qué alguien podría cuestionar que el argentino Ismael Sosa, de regular tirándole a alto rendimiento, esté tasado en 10 millones de dólares?

El asunto es que esos valores solo se pueden manejar en la Liga Mx que ha perdido desde hace algún tiempo cualquier noción de lo que es el mercado internacional de futbolistas. Ni Benítez, ni Sosa cuestan o valen lo que aquí se dice que cuestan o valen. Pero así de infladas, calculo yo que hasta en un 70 por ciento están las cartas de transferencia de los jugadores más atractivos de la Primera División.

Con 10 millones de dólares cualquier equipo mexicano podría traer a jugadorazos brasileños y argentinos, o chilenos o colombianos. Más jóvenes además que Sosa, quien cuenta ya con 30 años de edad. Con 10 millones de dólares se podría traer también a una estrella europea de renombre, en proceso de retiro si usted quiere, pero que hiciera que los reflectores del mundo del futbol se fijaran en México durante algunos días... sí, como lo que hizo el Querétaro con Ronaldinho.

Leí en algún lado en las últimas horas que el mexicano Javier Aquino fue tasado por los Tigres en 19 millones de dólares. ¡Por favor! ¿Qué equipo del futbol europeo estaría dispuesto a pagar esta suma por un elemento que no pudo destacar en su primera incursión por el futbol español? Ninguno. Pero así de desquiciadas están las cosas en nuestra Liga. Y esto es un verdadero problema pues si un jugador es tasado en esas absurdas sumas en igual proporción va a exigir ganar lo que le corresponda de sueldo mensual o de premios por la consecución de objetivos.

A ver si no, como respuesta desesperada y torpe, no optan los propietarios de equipos por subir el precio de las entradas o la venta de sus espacios publicitarios o de derechos de transmisión televisiva.

rafael.ocampo@milenio.com • twitter@rocampo