A balón parado

Todos unidos, menos uno… ¿Quién creen que es?

No hay magia en el armado de un equipo exitoso de futbol. Como en la vida, o en las empresas, lo que se hace con concentración, con pasión, con conocimiento, habitualmente saldrá bien o mucho mejor que lo que se hace al aventón o de forma descuidada.

Hace justo una semana tuve la oportunidad de participar durante dos días en “La semana del futbol” que se llevó a cabo en Cancún. Como usted seguramente sabe, ahora no solo se registra el draft o Régimen de Transferencias en estos días en esta ciudad, sino que se organizan dos días de conferencias con especialistas de prestigio internacional. Esto se hace para la comunidad futbolística, tanto de la Liga Mx o del Ascenso Mx, así como algunos invitados especiales.

Fue mi caso, gracias a una participación sin remuneración como integrante de un comité de periodistas que votamos para la designación de el Balón de Oro. Pero bueno esa es otra historia de la que en otro momento les puedo contar más… A lo que voy es que ahora pude ver un poco más de lo que llegaba a ver como reportero que cubrió el draft durante varias ediciones, el comportamiento de entrenadores, directivos y en algunos casos propietarios de equipos también.

Vi a los americanistas formando un gran clan. Capitaneados por Yon de Luisa, con Mauricio Culebro (el nuevo presidente águila), sonriente, amable, educado…. Con ellos Santiago Baños, Miguel Herrera, también amables y este último como siempre dispuestísimo a aparecer en los medios.

Y así como los americanistas de unidos, vi a casi todos… La gente de los Rayados del Monterrey o de los Tigres… Juntos todos… Los de Monarcas, los de los rojinegros del Atlas…

No vi lo mismo en la gente del Cruz Azul… Eduardo de la Torre, el directivo de más alta jerarquía presente allí, solo casi siempre… De pronto sentado con Joaquín Moreno, el auxiliar institucional de Paco Jémez. Pero el entrenador de origen español no fue… Tampoco fue el presidente del equipo, Guillermo Álvarez…

Que esto se cuente por favor cuando llegue un nuevo fracaso.

rafael.ocampo@milenio.com

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