A balón parado

Un Frankenstein que AMA y odia

Es real que la Federación Mexicana de Futbol enfrenta un tremendo desafío con los personajes que comandan la Asociación de Árbitros.

Por cierto, muchos la identifican como la Asociación Mexicana de Árbitros (A.M.A.), pero a mí Gilberto Alcalá, que los conoce muy bien, me aseguró que no son unas siglas, sino que estas letras lo que quieren decir es AMA, en relación al verbo AMAR, pues alguno o muchos de los cabecillas son cristianos de estos que se regodean en el concepto de dar y recibir amor.

Puede ser lo de menos el nombre y lo que quieran decir con él. En todo caso remite a las dos cosas, pues la realidad es que estos personajes se han unido y han decidido enfrentar como grupo cuanta decisión proveniente de la FMF les sea expresada por el dirigente de la Comisión de Arbitraje.

Para ellos quien ocupa la dirección de este órgano de la FMF, en este caso Arturo Brizio, no es su líder, ni su dirigente. Es simplemente su empleador. Menudo problema.

Los árbitros ya demostraron y se demostraron que pueden parar las actividades de la Liga Mx cuando así lo decidan. Se saben y se sienten poderosos. Y los directivos de la Liga y de la FMF no saben bien a bien qué hacer con esto.

Los árbitros siempre habían estado desorganizados. Éstos no. Los dirigentes: Roberto García, Francisco Chacón, entre otros, pretenden seguir dirigiendo la agrupación aun después del retiro.

No creo que vaya a ser nada sencillo eliminarlos, desaparecerlos, despedirlos. Tendrán que aprender a convivir con ellos y a negociar con ellos, a marcar límites. Por lo pronto tienen que avocarse a superar rencillas.

Siempre se temió a un sindicato combativo de futbolistas… Esto lo reprimieron hace ya muchos años y no ha habido nadie que se atreva a emularlo. Ahora los árbitros tienen ese sindicato que tanto miedo generó.

La FMF no será la primera empresa que tiene que resolver este tipo de cuestiones.

rafael.ocampo@milenio.com • twitter@rocampo