A balón parado

La fragilidad defensiva que el "Tuca" no quiere ver

Me gustó el estilo que planteó Ricardo Ferretti el viernes pasado, en su debut contra la selección de Trinidad y Tobago. Control de balón, rápido movimiento del mismo con combinaciones en su mayoría precisas, dinámica y anticipación en la marca. Hasta cierta frescura y mucha entrega y compromiso...

Luego, al llegar al área enemiga, el viejo fantasma de la falta de contundencia se hizo presente, sí, aunque se marcaran tres goles. Falta fuerza, decisión e imaginación a los atacantes, lo que queda clarísimo no es culpa de ningún entrenador, sino de la pésima formación que en este sentido presentan todos los jugadores.

Pero lo que no me gustó nada del Tuca es que al final del partido, en la conferencia de prensa que forma parte del programa, negara que su equipo fue frágil defensivamente hablando.

No me pareció honesto que no lo reconociera. Si en algo falló la selección fue en zona defensiva. Individual y colectivamente. Los trinitarios cada que atacaron hicieron daño y causaron destrozos y apuros.

En lo individual, Oswaldo Alanís debe de ser señalado. No nada más por el enorme error que cometió en el segundo gol de los caribeños. Durante todo el partido no transmitió seguridad, al grado de que Ferretti se vio obligado a sacarlo y meter en su lugar a Héctor Moreno.

Diego Reyes, su compañero en la defensa central estuvo a punto de regalar otro gol, tras una inocente entrega de balón a un adversario en el área... Y tampoco fue una garantía atrás...

Los trinitarios hicieron tres goles, pero generaron cuando menos el doble de situaciones de gol que por errores de sus atacantes no terminaron en anotaciones. Por arriba, con remates de cabeza... Por abajo, con habilidad driblando rivales a su antojo y metiéndose al área.

No puede ser que Ferretti no reconozca que su equipo no nada más es frágil... Es demasiado frágil. Viene la selección argentina. Aguas.

rafael.ocampo@milenio.com
twitter@rocampo