A balón parado

El dañino empeño por el elogio fácil y gratuito

Si realmente se quiere crecer, el futbol mexicano debe ser exigente en todos sus niveles y estamentos. Por ello no se puede llenar de elogios a un entrenador cuando éste y su grupo no han ganado nada.

Que el presidente de la Federación Mexicana de Futbol, Decio de María, salga a decir que pase lo que pase este jueves durante el partido que se jugará contra Alemania, Juan Carlos Osorio seguirá al frente de la selección nacional, no habla sino del conformismo con el que se ha nutrido este sector. ¿Qué dirán si la selección sucumbe en su intento de llegar a la final de la Copa Confederaciones? Al parecer no importa. El entrenador colombiano los ha maravillado, quién sabe por qué pues en el campo de los resultados, insisto, no se ha conseguido todavía nada de verdad destacado.

Eso en los resultados que bien se dice, mandan en el deporte. Pero si uno entra al análisis de las formas, tampoco encontrará algo realmente notable. Ante Nueva Zelanda se sufrió como pocos hubieran imaginado. Contra Rusia lo mismo. Los dos ajustados triunfos se explican más por la debilidad de los adversarios que por la fortaleza de los nuestros. Si alguien se siente lastimado después de leer esto, lo siento. Ojalá les sirva de consuelo saber que cuando más se le exige a un deportista y a un club o representación nacional, más y mejores cosas buenas se pueden esperar de ellos.

Para ganarle a los alemanes pasado mañana en Sochi, los mexicanos, empezando por su entrenador, deberán mostrar un nivel de juego que hasta ahora no han exhibido en este proceso. Si alguien cree que resultará fácil ganarle a una selección alemana integrada por jugadores considerados de segundo nivel, está realmente equivocado. Se trata de un equipo muy rápido y preciso, con gran vocación ofensiva... y con ese espíritu teutón con una mentalidad ganadora que no se permite ninguna ligereza. Este es el triunfo que nos haría realmente crecer. 

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