A balón parado

En México, Cristiano se hubiera ido un año

Bien le valdría a la Comisión Disciplinaria de la Federación Mexicana de Futbol revisar la sanción que se le aplicó en España a Cristiano Ronaldo por haberle dado un empujón a un árbitro que lo expulsó el domingo pasado.

Cinco partidos estará fuera el portugués. No un año como se aplica en México a los entrenadores, jugadores y directivos que se atreven a tocar a cualquiera de los árbitros que sancionan un partido.

No un año, como recibieron el torneo pasado el paraguayo Pablo Aguilar y el argentino Enrique Triverio. Acá, los jugadores, respaldados por las directivas del América y del Toluca, respectivamente, tuvieron que hacer todo un alegato jurídico y viajar a Suiza, la sede del Tribunal de Arbitraje Deportivo, para conseguir la rebaja de la sanción.

Si la FMF tuviera actualizadas sus sanciones, y sobre todo puestas en un plano lógico, tampoco la Liga Mx hubiera sufrido las consecuencias de la huelga arbitral que hizo que se postergara una jornada.

Al final, lo recordará usted, tras la intervención del TAS la sanción a ambos jugadores se redujo a parámetros muy similares a los que se aplicaron ahora en el caso de la estrella goleadora del Real Madrid.

Crecí, como seguramente usted que sigue el futbol mexicano, con la verdad de que una agresión física a un árbitro, en automático y sin rechistar, así haya sido mínima, equivalía a un año.

Eso le pasó a mi más grande ídolo de la infancia, José Miguel Marín. Cuando el gran portero argentino que solo jugó en México para el Cruz Azul, se retiró y fue nombrado entrenador del equipo de sus amores, se vio involucrado en algo así. Un ligero rosón en el mentón del entonces árbitro Jesús Mercado, en el estadio Cuauhtémoc de Puebla, lo apartó de su trabajo un año.

No había TAS entonces o si existía nadie sabía de él. Y como Marín, muchos otros jugadores más. Hoy eso se acabó, pero en el futbol mexicano apenas nos estamos enterando. 

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