A balón parado

Cuando las “Embajadas” quedaron rebasadas

Las Comisiones de la Federación Mexicana de Futbol siguen siendo una especie de maltrecha y desvencijada Embajada a donde se manda no a los más eficientes, sino a los que guardan más secretos o se declaran más amigos.

Son el punto en el que la FMF se parece más al viejo régimen priista. ¿A dónde enviar al hombre fiel y simpático que tantos favores hizo, pero que ahora ya no cabe en cierto esquema de gobierno? Pues a una Embajada… Perdón, a una Comisión.

Ahí, poniéndolo ahí, se garantiza que ese personaje siga fiel y agradecido… Aunque su inacción o su inoperancia generen broncas que ocasionan pérdidas millonarias, como el paro de los árbitros, que se negaron a trabajar en la Jornada 10.

Operó mal, hay que decirlo, Héctor González Iñárritu al frente de la Comisión de Arbitraje. Su afable actitud, no garantiza orden y control en un sector dominado por personajes siniestros a los que ahora muchos quieren vestir de redentores y héroes. Pero actuó también muy mal la Comisión Disciplinaria que preside el ex futbolista Eugenio Rivas. Su proceder fue lento, superfluo y a la postre muy dañino.

Pero al día de hoy, ambos siguen en sus puestos.

Es más factible que por revanchismo terminen pasándole factura a los líderes del movimiento arbitral, que a los funcionarios que quedaron rebasados.

Sorprende de parte de Decio de María tanto apego a sus dos colaboradores. Aquí sí mantiene la Federación Mexicana de Futbol una fidelidad ajena a las normas de aquel viejo régimen que fabricó la puerta de salida a las Embajadas.

Sorprende también que ninguno de los dos se sienta tan avergonzado y responsable de lo que sucedió el fin de semana como para presentar su renuncia.

Y aclaro que, sobre todo en el caso de Héctor, a quien he tratado en varias ocasiones, son muy buenos tipos. El problema es que no parecen tener el carácter para cumplir con sus responsabilidades en estos tiempos tan acelerados. 

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