A balón parado

Una final que no merece ser ignorada

La final entre el Pachuca y el León merece ser tratada mediáticamente como el gran enfrentamiento futbolístico que puede resultar y no solo nada más por el fenómeno de la multipropiedad que se destaca al ser los dos clubes propiedad del Grupo Pachuca que preside Jesús Martínez.

Los estilos de juego de los finalistas son muy diferentes pero igualmente agresivos y comprometidos con el futbol ofensivo.

Hay más temple y experiencia entre los dirigidos por Gustavo Matosas. Pero hay más brío y juventud en el cuadro de Enrique Meza.

Veo favorito a los apodados Panzas Verdes, muy cercanos a conseguir el bicampeonato que igualaría a los Pumas y los pondría como los únicos equipos capaces de concretar este logro en torneos cortos.

El León es más equipo, tiene un rendimiento más parejo. Puede ser que el Pachuca tenga más talento a desarrollar y que, si se mantienen juntos, en los siguientes torneos lleguen a acumular títulos. Pero no este fin de semana.

Como sea será un duelo atractivo pues si algo está garantizado es que habrá goles. Al León le sobran los jugadores que pueden llegar con éxito a la portería rival: Mauro Boselli, Franco Arizala, Matías Britos, Miguel Sabah, Luis Montes, Carlos Peña… En cambio en los Tuzos el gol lo ha monopolizado el ecuatoriano Enner Valencia.

Pero la velocidad y dinámica que muestran en todos los sectores los Tuzos llama mucho la atención, para bien y para mal pues en algunas ocasiones llegan demasiado revolucionados a las jugadas, provocando errores que les cuestan partidos.

Insisto en que la final que empieza hoy en la noche y concluirá el domingo también en horario nocturno valdrá mucho la pena y puede ser muy disfrutable para los millones de aficionados que hoy no se sienten parte de ella. Hay que empezar a vivir el futbol más allá de los partidismos que nos definen. No queda de otra. 

rafael.ocampo@milenio.com

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