A balón parado

El fin de las catacumbas en la Concacaf y Conmebol

Me sorprende esta nueva política de transparencia en la que se mueven ahora la Concacaf y la Conmebol. Y me sorprende para bien. No les queda de otra a ambas organizaciones si quieren quitarse de encima el juicio generalizado que los pinta como estructuras corruptas y nada confiables.

El año que entra, por primera vez en la historia, se va a llevar a cabo una Copa América fuera de territorio sudamericano. Se le ha llamado la “Copa América del Centenario” y tendrá como sede a varias ciudades de Estados Unidos.

Gran negocio asegurado. Estadios con enorme capacidad para recibir fanáticos y precios de boletos muy por encima de lo que pueden ser ofertados en el mercado latinoamericano. Derechos de televisión muy cotizados pues estarán las principales figuras brasileñas, argentinas, colombianas y mexicanas. Un extraordinario movimiento económico por vuelos de avión, renta de autos, ocupación hotelera.

Con investigaciones abiertas por parte del FBI, los dirigentes de la Concacaf y la Conmebol, les decía ya, no tienen otra opción que la de la transparencia. En ese marco es que publicaron el pasado lunes 26 de octubre un comunicado en el que anuncian que se abre el “Proceso de licitación para los derechos comerciales de Copa América Centenario 2016”.

Aclaran en dicho texto que estos derechos incluyen patrocinios, transmisión y derechos digitales limitados. Y el mensaje más importante: “Todas las organizaciones que tengan intención de someter propuestas serán responsables de cumplir con el Código de Conducta del Socio de Concacaf implementado recientemente”.

Habrá que revisar a detalle qué dice este código, pero queda claro que han llegado otros tiempos al futbol mundial. Antes todos estos tratos quedaban en una especie de catacumba corporativa que lo único que ocultaba eran las burdas transas y escandalosos desfalcos.  

 

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