A balón parado

Sería terrible que no aparecieran las figuras de Tigres y América

Hemos vivido finales muy locas en el futbol mexicano que han hecho pedazos el paradigma este de que consiguiendo una ventaja importante en el juego de ida, todo está resuelto.

La más reciente tuvo como protagonista a los Tigres dirigidos por Ricardo Ferretti. Fue contra los Pumas. Goliza a su favor en Monterrey, se daba por hecho que en el juego de vuelta no había nada qué hacer y sopas, los de la UNAM reaccionaron y a punto estuvieron de quedarse con el título en el Estadio Olímpico.

Por ello me resulta muy complicado imaginar un escenario en el que hoy por la noche, un triunfo de cualquiera de los dos equipos, por el marcador que fuera, sentenciara esta final. Obviamente dando por descartado que se presente una goleada inmisericorde.

Ferretti juega al equilibrio. El entrenador de origen brasileño es ordenado y no regala nada. Todo el tiempo transmite, desde su zona de dirección en el campo, concentración máxima a sus jugadores. Y Ricardo La Volpe está llegando, tardíamente, a los mismos valores. Lo he comentado mucho en este espacio, el argentino ha dejado de lado sin empacho alguno su vieja propuesta y sus reiterados postulados de juego arriesgado y ofensivo.

Así que imagino una final con protagonistas muy reservados, por supuesto intentando dañar al rival pero sin hacer locuras, sin dejar espacios que pudieran ser aprovechados en algún contragolpe. Una final entregada a las opciones que provengan de pelotas paradas, sea por faltas o por tiros de esquina.

Y por supuesto, una final dominada por las figuras de uno y otro equipo. Para ello están los Gignac, los Peralta, Romero, Aquino, Sosa, Da Silva, Arroyo... Los mismos porteros: Guzmán y Muñoz... Y muchos más. Tigres y América son quizá los equipos con más calidad individual en la Liga Mx. Sería terrible que no aparecieran en la final. Como sea: es una final que se antoja mucho.

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