A balón parado

El feo descarrilamiento de La Máquina

Las cosas en el Cruz Azul están ya como para que la directiva intervenga de forma seria y consiga que un barco que va a pique siga navegando e intente llegar, aunque sea de forma maltrecha, a alguno de los destinos que se había puesto como objetivos.

Uno de los puntos donde tiene que actuar es el de la dirección técnica. Luis Fernando Tena parece rebasado. No sólo no ha podido lograr que sus dirigidos jueguen mejor, dando resultados a la ofensiva, sino que empiezan a aparecer muestras intolerables de indisciplina.

El sábado pasado en Monterrey, el Cruz Azul no sólo fue sacado de zona de Liguilla con cuatro partidos por disputar, sino que perdió dos jugadores por expulsiones que no debieron de darse si el Maza Rodríguez y Joao Rojas estuvieran realmente concentrados y metidos en lo que deben de estar.

Y la noche del pasado martes, en Alajuela, Costa Rica, la mayoría del plantel se vio involucrada en una vergonzosa riña al final del partido, al calor de la vergüenza y de la impotencia, por la eliminación que acababan de sufrir en la Liga de Campeones de la Concacaf. Otra vez el Maza se vio involucrado, pero también Jesús Corona (dando un puñetazo a un rival poco antes de que terminara el partido), y sobre todo el argentino Mauro Formica que dio más golpes que los goles que ha hecho esta campaña.

Esto ilustra que a Luis Fernando Tena le está haciendo falta más control. No puede su equipo no sólo dar resultados, sino mostrarse de esa manera cuando las cosas no les salen como las tenían contempladas.

Hoy La Máquina está fuera de la Liguilla y se ve muy frágil y endeble de cara al compromiso internacional más importante que han tenido que enfrentar en su historia: el Mundial de Clubes, programado para llevarse a cabo en Marruecos a mediados de diciembre próximo.

Y no se ve por dónde ni cómo las cosas puedan tornarse positivas otorgando sólo la continuidad.

rafael.ocampo@milenio.com

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