A balón parado

Las juntas que nadie toma en serio

Siempre se espera mucho más de las reuniones que, de tanto en tanto, pactan los directivos del futbol mexicano. Llevo años y años escuchando y leyendo que de tal junta saldrán los grandes cambios que muchos esperan, que se llegará a fondo en ciertos temas urgentes o que se le llamará la atención a algún funcionario o entrenador de la selección nacional.

Y la verdad es que nunca pasa nada.

Lo primero que pienso es porque, desde los medios, se exageran o de plano se inventan determinados escenarios y también posiciones. De forma deliberada se exponen enojos o ultimátums que en realidad no son tales.

Lo segundo porque cuando sí se genera un cuadro de crispación y crisis, ciertos directivos son tan inteligentes como cínicos, y entonces se encargan de desactivarlos.

Algunas de estas dos cosas pasaron ayer en el espectacular edificio que la Federación Mexicana de Futbol construyó en Metepec. El caso es que cuando se supone que iba a darse la gran reunión para corregirle el rumbo al trastocado proyecto rumbo al Mundial de Rusia 2018, con un grupo de directivos que filtraron que presentarían un decálogo de acción y comportamiento, ni siquiera acudió (o no lo invitaron), el presidente de la FMF, Decio de María.

Tampoco invitaron o aceptó ir el entrenador de la selección nacional, Juan Carlos Osorio… El hombre al que le iban a hacer puntuales indicaciones y observaciones.

¿De qué sirvió entonces apartarse unas horas para ilusionarse con generar acciones efectivas y propiciar que el rumbo se enderece o no se pierda? Casi de nada.

No sé si en venganza o aplicando la razón, estos directivos (que forman parte del Comité de Desarrollo de la FMF), le dijeron que no al secretario general de la federación, Guillermo Cantú, cuando postuló a Gerardo Torrado como director de selecciones nacionales.

Y así nuestro futbol, con una carga que nomás no le permite despegar. 

rafael.ocampo@milenio.com

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