A balón parado

El eterno empezar de las Chivas, por el mismo lugar

Entiendo el desconcierto de muchos aficionados a las Chivas. No es fácil digerir la decisión del propietario del equipo de promover o aceptar el regreso como entrenador de José Luis Real.

¿Cómo puede entenderse que un hombre que hace unos años fue despedido porque sus resultados y su estilo no agradaban, sea designado para encabezar uno de los momentos más delicados de la historia deportiva del equipo más popular de este país?

Es complicado. Y más si no se esgrimen argumentos que nos permitan imaginar algo diferente a un simple acto de poder. Acto muy legítimo eso sí, pues quien está corriendo todos los riesgos es el dueño.

Hay un punto, sobre este mismo asunto, que me preocupa por desquiciante. ¿Qué quiere ser José Luis Real? ¿Quiere ser entrenador de un primer equipo? ¿Quiere ser director de fuerzas básicas? ¿Quiere ser director deportivo de la estructura profesional de un club?

Y es que una vez que se retiró como jugador (hace cosa de 25 años), este ex mediocampista ha sido las tres cosas. Tres mundos parecidos, pero diferentes.

¿A quién pues está contratando Chivas como su responsable del trabajo de cancha? ¿A cuál de esos tres? ¿Al entrenador que no pudo destacar en su último empleo como tal, con las Chivas USA de la MLS?

Como sea, aún cuestionando sus méritos para estar al frente de los rojiblancos, creo que lo que se le debe de dar a Real (y a Paco Palencia, el nuevo director deportivo), es apoyo para traer refuerzos y libertad y confianza plena para decidir y trabajar.

Si la idea de Vergara es pretender manejar a estos dos personajes a su antojo, porque le resultan demasiado cómodos, se habrá equivocado nuevamente. Y sus Chivas, pero también el equipo de millones de mexicanos, seguirá muy hundido en la tabla.

Los rojiblancos se merecen un poco de calma y estabilidad. Tanto vaivén por todos lados marea hasta al más tenaz y experimentado.

rafael.ocampo@milenio.com

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