A balón parado

El estilo y la escuela de Leñero: “¿Te falló Dios, Zaguinho?”

“¿Te falló Dios, Zaguinho?”…

La pregunta, mordaz, cargada de ironía, pero también de muchísimo contenido, destanteó por un segundo quizá, no más, al entonces encumbrado delantero de la selección mexicana de futbol que acababa de ser eliminada del Mundial de Estados Unidos 94 por su similar de Bulgaria.

Pero obtuvo una rápida y contundente respuesta: “No, Dios nunca falla”…

No le importaba en realidad a Vicente Leñero, caracterizado como cronista y reportero deportivo, hacedor de ese cuestionamiento ejecutorio, lo que el entonces delantero del América, de terrible actuación aquella tarde, le dijera.

Todo formaba parte de un guión perfectamente pensado por el gran escritor (entonces subdirector del semanario Proceso), para indagar en un tema que le intrigaba de hacía tiempo, la recurrencia en el lenguaje de Luis Roberto Alves, mejor conocido como Zaguinho, del personaje Dios… Todo era cosa de ese ser superior y Vicente lo había cazado en ello.

Nunca pensé yo, compañero de Leñero en esa cobertura mundialista, que nuestro entonces subdirector (una gloria viviente ya en ese momento de la literatura nacional), se atrevería a cuestionar al futbolista, y menos de esa manera, y mucho menos en ese momento de tanto desconcierto, incomodidad y molestia.

Pero ese era Vicente. Y sus crónicas de aquellos días fueron realmente notables.

Ese era Vicente, agudo y sereno, provocador y pacificador casi al mismo tiempo.

De él aprendí a obtener paz y tranquilidad, a aceptar con orgullo el rol que me tocaba hacer en un semanario consagrado a la información política. Tener seguras entre 4 y 6 planas en cada edición, las que cerraban cada número, era algo que casi nadie tenía, así que debía de apreciarlo, me dijo.

Y por supuesto, a hacer preguntas directas, valientes y a pensar y a pensar lo mejor que se pueda nuestro trabajo de contar pequeñas historias. 

rafael.ocampo@milenio.com

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