A balón parado

El estilo de dos amables hombres de futbol

Qué agradable resulta una conferencia de prensa con dos entrenadores distendidos y relajados, dispuestos a hablar sin mostrarse a la defensiva. Y al mismo tiempo que limitante es este formato con el que se cierra cada partido: una pregunta por representante de medio al que le toque la fortuna de ser elegido... seis, máximo siete interrogantes pues el tiempo siempre apremia. Poco se puede profundizar.

Pero bien vale la pena retomar lo que dijeron Gerardo Martino y Ricardo Ferretti la noche del martes pasado, al término del empate a dos goles entre las selecciones de México y Argentina. Declaraciones casi a deshoras, con el cierre de edición de los diarios rebasado, como para ser apreciadas en lo que valen.

De Martino me gustó su disposición para hablar de futbol cancha sin retoques ni demagogia. Hizo un análisis perfecto, por sencillo y acertado, del juego. Le sorprendió, dijo, que el equipo mexicano saliera a jugar a esperarlos cuando siempre los había atacado. Mostró un perfecto conocimiento del parado táctico que tenía el equipo con el Piojo Herrera al frente. Sin perder diplomacia, no tuvo problema en decir que jugaron mejor que su adversario, pero que cometieron errores muy precisos en defensa y en ataque. Con el mismo sentido autocrítico habló del proyecto que encabeza y los objetivos que, de cara a la eliminatoria mundialista, mantiene.

De Ferretti me sorprende la astucia e inteligencia que demuestra. Ya lo había dicho antes, pero es algo que debe reiterarse. Suave en su tono, condescendiente en apariencia con quienes lo interrogan, sostiene su punto de vista y de forma amable avanza hasta plantear un diferendo. Y tampoco tiene problema en ser autocrítico, estableciendo un juicio en el que se destaque lo positivo y lo negativo del accionar de sus dirigidos.

La única diferencia es que Martino seguirá hasta el Mundial y Ferretti se irá en dos partidos más. Y quien sabe quién llegará.


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