A balón parado

Cuando los errores alimentan guerras intestinas

La suspensión de un partido al delantero de las Chivas, Carlos Fierro, acusado de simulación, parece más un episodio de la guerra intestina que se vive entre la Liga MX y la Comisión de Arbitraje, que una aplicación correcta de la justicia deportiva.

El instrumento del que se sirvieron en esta ocasión fue la Comisión Disciplinaria que preside el ex jugador Eugenio Rivas.

No hay otra manera de entender esto. Alguien pidió a Eugenio que actuara en este específico caso y éste, presto, activó un mecanismo que no por legal deja de ser de uso absolutamente discrecional.

La consecuencia: enmendar la plana a los árbitros coordinados ahora por el polémico Edgardo Codesal.

¿Por qué reaparecen este tipo de sanciones justo cuando se habla de que se benefició al Guadalajara al regalársele un penal en su último partido de Liga contra el Pachuca?

¿Y por qué se limita la actuación de la Comisión Disciplinaria solo a este caso cuando en la misma jornada hubo una jugada similar que tuvo como protagonista a Miguel Sabah en el León contra Jaguares?

Si alguien cree que esta historia forma parte de una auténtica y constante supervisión de este tipo de jugadas, la Comisión Disciplinaria tendría que ofrecernos castigos por actos de simulación cada semana.

Y esto no va a suceder.

Es muy importante salvaguardar la congruencia que es lo único que construye la credibilidad en una competición.

Si el árbitro se equivocó regalándole un penalti a las Chivas no se deben equivocar dos veces actuando de esta forma que parece tan dirigida.

Creo que tiene razón Néstor de la Torre en salir a quejarse por la sanción a Carlos Fierro. No comparto la forma en la que lo hizo, pero sí el fondo de sus dichos.

Como sea, lo más importante para todos ahora es conservar la calma, actuar insisto, con congruencia y firmeza.

rafael.ocampo@milenio.com

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