A balón parado

El entrenador debería ser Ricardo Peláez

Cuando un equipo de futbol entra en crisis de resultados lo habitual es que se despida al director técnico. Aquí y en cualquier otro país. Pero casi nunca quedan expuestas las razones que llevaron a esa crisis.

En el caso del América, el club más notorio que se encuentra en una situación de este tipo, nadie sabe porqué llegaron a ello, lo que llevó ya al alejamiento del entrenador Ignacio Ambriz.

¿Quién fue el responsable de esto? ¿Qué llevó a esta situación? ¿Cómo van a evitar caer nuevamente en algo así?

¿Quién ha llegado o quién tiene estas conclusiones?

¿Ricardo Peláez? ¿Y si el problema o uno de los problemas fuera él? El tipo de gestión que viene llevando a cabo.

He escrito varias ocasiones que desde donde yo he visto las cosas, Peláez buscó en Ambriz a un entrenador cómodo, alguien sin la fuerte personalidad de sus antecesores. Y ello para tener una dirección mucho más controlable pues si algo ha intentado que perdure es la visión institucional, esa de que en el club América lo más importante es el proyecto y no los nombres.

¿Qué tanto esto ha disminuido o de plano difuminado la presencia del entrenador en turno? ¿Qué tanto la personalidad y poder de Peláez han convertido en una especie de guiñapo al entrenador que pongan?

Creo que esa es la respuesta que la directiva de este casi centenario club deben de darse a la de ya.

Aunque a Ricardo le pueda incomodar este planteamiento, quizá sería el momento en el que él mismo se ponga al frente de la lista de candidatos a ocupar el banquillo.

Ninguno de los entrenadores que se han mencionado como posibles sustitutos de Ambriz reúne la condición de marioneta que quizá se requiera con una personalidad tan fuerte como la de Peláez.

Lo digo en serio. No le faltan conocimientos de técnica, táctica y estrategia a Peláez para hacer un trabajo exitoso como entrenador del América. Un verdadero mandón haría esto. 

rafael.ocampo@milenio.com

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