A balón parado

La enseñanza que deja al Tri el caso Medina

La selección perdió de su listado final de 23 a un medio de contención en la figura de Juan Carlos Medina, quien tendrá que ser operado inclusive, y en su lugar anunció a un lateral o medio volante por izquierda, en Miguel Ángel Ponce.

¿Por qué un jugador con esas características y no un típico medio de contención, robador de balones y distribuidor de los mismos?

Habrá que preguntárselo a Miguel Herrera y a Ricardo Peláez, quienes se encargaron de notificarle al público y a los medios que deliberaron durante una buena cantidad de horas este cambio.

   El “Factor Salcido” impacta en este hecho. Lo que hablamos cuando se conoció la lista de 23 seleccionados. El todavía futbolista de los Tigres puede jugar de contención sin problemas y respaldar en esa posición a Héctor Herrera y a José Juan Vázquez.

   Ponce a su vez llega a reforzar un sector que no se veía muy protegido con la casi única presencia de Andrés Guardado como zurdo natural.

   Lo que no queda muy claro es que los siete jugadores que están en una posición de reserva para sustituir a los eventuales lesionados se encuentren siguiendo alguna disciplina que facilite su integración. El jugador del Toluca se encontraba en francas vacaciones, sin cuidar a detalle su alimentación, sobre todo en el rango de no ingerir carne de res por el riesgo de estar contaminada por clembuterol.

   Creo que aquí debe trabajar mejor la dirección de selecciones nacionales, y armar un plan de trabajo en el que se incluya a estos siete elementos, pues al igual que Miguel Ponce, el resto se encuentra de vacaciones, sin dieta de por medio y mucho menos con un trabajo físico que les permita estar al cien por ciento por si son requeridos, como ya ocurrió con el jugador de los Diablos Rojos. Esta debe ser una lección de la cual se puede aprender, pero sobre todo, se tendrán que mejorar ciertos esquemas.

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