A balón parado

La dura soledad de Javier Aguirre

No veo cómo salga indemne Javier Aguirre del juicio que le espera en España por ser parte de un operativo para comprar el resultado de un partido cuando era entrenador del Zaragoza en el 2011.

Las pruebas con las que cuenta la Fiscalía parecen irrefutables. Tratarán de probar que Aguirre sabía que el dinero que le giró el presidente de su entonces equipo, Agapito Iglesias, (y que luego le pidió que le regresara), era para sobornar a los jugadores del Levante y conseguir con ese triunfo su permanencia en la primera división.

El entrenador mexicano por lo pronto fue cesado ya como seleccionador de Japón. Lo que esgrimió el presidente de la federación nipona como razón fue precisamente el asunto del juicio que tendrá que encarar Aguirre.

Hay quienes dicen que, además, no estaban nada contentos con el resultado que obtuvo el equipo dirigido por el ex seleccionador mexicano en la Copa Asia, donde fue eliminado en cuartos de final cuando llegó al torneo como el campeón vigente.

Puede ser, pero nadie podrá discutir que el prestigio de Aguirre, aún cuando no ha sido declarado culpable, ha sido dañado severamente.

En diciembre pasado el también ex jugador del Atlante, América y Chivas, se defendió en público: “He trabajado 12 años en España y nunca hice nada que no fuera ético ni profesional… Nunca he recibido regalos de nadie y nunca he esperado recibirlos. Voy a cooperar con los fiscales y a defenderme hasta el final”, dijo.

Ayer que fue despedido por los japoneses sólo tuvo palabras de agradecimiento para sus últimos empleadores.

¿Qué le espera, además de la soledad, a Aguirre? Si es encontrado culpable sanciones tanto de orden civil como estrictamente ligadas al mundo que controla la FIFA.

Supongo que aunque doloroso su alejamiento del trabajo que sabe hacer muy bien, a Javier no le caerá nada mal este tiempo para poder trabajar en su adecuada defensa legal.

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