A balón parado

Hoy hay dolor blaugrana, blanco y de todos los colores

Qué trabajo cuesta pretender escribir o hablar de otra cosa que no sea el dolor, el desconcierto y la rabia que producen atentados como el que se registró la mañana de ayer en Barcelona.

Sitúan estos hechos en la justa, la verdadera y real dimensión las rivalidades deportivas. Es decir, en la nada. A quién le importa ahora dividir el mundo entre aficionados del Real Madrid o del FC Barcelona, solo a los verdaderamente estúpidos, que no faltarán en asomar la cabeza en esta impunidad que también otorgan las redes sociales.

Escucho y leo el testimonio de ciudadanos catalanes o de otros orígenes que vivieron el horror generado en la emblemática zona de "La Rambla" y celebro el tono en el que la amplia mayoría se expresa. Más allá del dolor y el llanto, la claridad de que no se puede dejar vencer por estos criminales que buscan que el miedo se apodere de todos. Con este ánimo, con el de no dejarse vencer en una guerra que parece no tendrá fin, tan larga como el casi imposible trecho para recorrer lo inentendible. Y con todo eso a cuestas lo único real es que la actividad sigue.

Está claro que quienes se han dedicado a generar estos crímenes en grandes ciudades europeas y algunas otras de Estados Unidos no se van a detener. Pero parece que no acaba de entenderse esto. Como seguramente tampoco se detendrá el daño a muchos civiles inocentes, del otro lado de estas trincheras políticas, ideológicas y religiosas. En medio de estas batallas no puede destacarse ninguna zona de riesgo sobre otra. Cualquiera que quiera hacer daño se aprovechará de grandes concentraciones, sea porque quienes las generen sean atracciones turísticas, musicales o deportivas.

Hoy no podemos instalarnos cómodamente como espectadores de nada. Hoy, por respeto a las víctimas, sus familiares, sus cercanos (que deberíamos de ser todos), hay que pensar en cómo parar esto a lo que nunca podremos acostumbrarnos.

rafael.ocampo@milenio.com • twitter@rocampo