A balón parado

10 días que no sirvieron para mucho

Reflexiones que llegan después de una gira intensa de la selección mexicana: el Tri es una máquina de hacer dinero antes que un equipo de futbol que se prepara para competir con la idea de llegar lo más lejos posible en la Copa del Mundo de Brasil.

Los futbolistas están ya en Santos, el lugar que seleccionaron para estar concentrados y entrenar. La noche del sábado pasado llegaron, tras un viaje de 12 horas o más de Nueva York a Sao Paulo. Y llegaron según ellos mismos lo dijeron muy cansados, molidos pudiera decirse pues al estrés que se genera cuando vas a ser puesto a prueba y millones de ojos te estarán observando, se añade un cansancio físico que pudiera haber sido en parte evitado.

Pero no, en este futbol de nuestros días no se piensa demasiado en el ser humano futbolista, se actúa como si ese futbolista fuera una máquina a la que hay que explotar lo más que se pueda.

La selección que dirige Miguel Herrera, que debuta el próximo viernes 13 contra su similar de Camerún, bien pudo haberse trasladado a Brasil hace 10 días. Eso le hubiera permitido adaptarse a un horario diferente, a un clima diferente y a muchas otras situaciones que pesan al momento de competir. Pero no, había que cumplir con una serie de partidos parte de un contrato multimillonario con la empresa SUM.

Esto implicó traslados a aeropuertos, desmadrugadas, trasnochadas, horas puestas al servicio de una agenda cuya lógica principal estuvo regida por el negocio y no por lo que mejor convenía a la integración de un equipo de futbol formado por jugadores que casi no han jugado juntos.

Podrá decirse lo que se quiera en descargo. Que si la Federación Mexicana de Futbol necesita de ese dinero que genera el Tri… Que si la mayoría de las selecciones con cartel internacional hicieron lo mismo… Que jugando en Estados Unidos era la única manera de enfrentar a equipos competitivos… Lo que sea que se diga puede sonar razonable, pero no significa que haya estado bien.

 

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