A balón parado

¿Y cuándo detendrán a Joseph Blatter?

No sé qué espera la fiscal general de Estados Unidos, Loretta Lynch, para documentar y solicitar la detención y extradición del presidente de la FIFA, Joseph Blatter.

Es absolutamente inconcebible que directivos de rango menor al que ostenta el suizo, sean los sospechosos e incriminados por actos casi flagrantes de corrupción y que el propio Blatter no supiera nada o no formara parte de esa red.

Pero Blatter no sólo no ha sido detenido, sino que prepara su reelección este viernes en el parchado Congreso que sostendrá la FIFA en su sede de Zúrich, Suiza.

Ha tenido el descaro inclusive de poner a su portavoz, Walter de Gregorio, a dar una rueda de prensa en donde este expresó: “Por supuesto que Blatter no está bailando en su despacho, pero confirma que estamos en el camino correcto”.

Como “camino correcto” habría que entender la detención de siete colaboradores muy cercanos, como el presidente de la Concacaf, Jeffrey Webb y el vicepresidente de la Conmebol, Eugenio Figueredo, acusados de corrupción.

Si bien las autoridades judiciales de Estados Unidos se han encargado de avisar que el proceso jurídico apenas inicia, por lo que habrá más y nuevos episodios, nadie puede asegurar que las baterías estén puestas en el hombre de 79 años que ha ejercido un control con mano de hierro en la FIFA desde el 8 de junio de 1998 cuando llegó a este cargo.

Las acusaciones a los detenidos son graves: haber recibido durante casi 25 años sobornos y comisiones por una cifra total de más de 150 millones de dólares.

Lynch dijo desde Nueva York que el Departamento de Justicia y el FBI “están determinados a acabar la corrupción en el mundo del futbol”.

Las autoridades estadunidenses barajan la posibilidad de congelar cuentas bancarias en las que se recibió el dinero de los sobornos.

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