A balón parado

Una derrota que ubica a los americanistas desmedidos

Sin duda alguna el América que dirige Gustavo Matosas es una versión mucho más vistosa y ofensiva que la que pudo armar Antonio Mohamed, con todo y que el argentino supo obtener el campeonato en diciembre pasado.

Pero dejando de lado un poco ese comparativo, hay que señalar que para todos aquellos que empezaron a decir que las Águilas serían invencibles, que se iban a robar la Liga con la llegada de Matosas y refuerzos como Quintero, Pellerano y Benedetto, la derrota en Tijuana la noche del viernes pasado, los ubica en su realidad.

No hay equipos invencibles, vamos ni notoriamente superiores a todos los demás, en el futbol mexicano. No se puede otorgar el campeonato a nadie antes de empezar a jugarlo.

Estoy seguro que los americanistas la van a pasar muy bien con ese compromiso que ha hecho Matosas de siempre ir para adelante. Tiene los jugadores para ser consecuente con ello.

Pero para ganar títulos tendrán que esforzarse muchísimo, ser más precisos de lo acostumbrado cuando tengan opciones de gol y demostrar una mejor capacidad de defensa que la que hasta ahora han exhibido.

Los Xolos dirigidos por Daniel Guzmán les ganaron bien. Les sacó la victoria, además, un equipo al que le quitaron tres muy buenos jugadores: Pablo Aguilar, el torneo pasado y los ya citados Pellerano y Benedetto.

Con futbolistas recién llegados como el atacante Gabriel Hauche, con jugadores que parecen están de regreso como DayroMoreno y con varios jóvenes canteranos… Pero sobre todo con un presupuesto muy inferior, el América se vio superado durante muy buena parte del juego.

Es una derrota que terminará haciéndole muy bien a los americanistas. Tanta sensación de superioridad como la que tenían (y no hablo ni de la directiva ni del cuerpo técnico ni de los jugadores), no era nada sana. Una cosa es tener confianza y otra ser soberbios.   

 

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