A balón parado

El decepcionante Clásico Regio

Se esperaba mucho más del enfrentamiento entre los Rayados y los Tigres. Pero el del sábado pasado fue un partido casi feo. Demasiado pobre en espectáculo para el tipo de jugadores que se encontraron en la cancha. Un gol le bastó a los dirigidos por Antonio Mohamed para quedarse con los tres puntos. Un gol esmirriado, un cabezazo inesperado del defensor Efraín Juárez.

¿Por qué el Rayados-Tigres no fue un partido abierto y con muchos goles? Los Rayados venían de ser goleados por el Cruz Azul en un partido en el que recibieron, pero también pudieron haber anotado. Y los Tigres, una semana antes le habían dado una buena repasada, metiéndole en 12 minutos cuatro goles al América. Evidentemente se impusieron estrategias conservadoras del ya citado Mohamed y de Ricardo Ferreti, su contraparte en los Tigres.

El Monterrey alineó de inicio a sus cuatro grandes figuras a la ofensiva: Carlos Sánchez, Edwin Cardona, Dorlan Pabón y Gabriel Funes Mori… Los universitarios a André-Pierre Gignac, Rafael Sobis, Javier Aquino y Jürgen Damm. Pero no basta poner jugadores con calidad y compromisos probados en ataque si no mandas a los equipos al frente, si no asumes tu papel como gran animador de una Liga que tiene los ojos puestos en ti.

Quizá sea tiempo de que los integrantes de los dos equipos regiomontanos se den cuenta de que su papel está un poco más allá de solo mantener la rivalidad de una región del país.

El juego del sábado por la tarde-noche en el espectacular nuevo estadio de los Rayados era una oportunidad magnífica para mandar un mensaje contundente de que ambos planteles son, efectivamente, los más poderosos del futbol de este país.

No quisieron aprovechar la ocasión y dígase lo que se diga ofrecieron un espectáculo mediocre, nada para presumir. Vamos a ver si un poco más adelante, en este mismo torneo, asumen el rol que se les ha dado no solo de favoritos, sino de generadores de gran futbol. 

 

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