A balón parado

El culpable, evidentemente, no es Tomás Boy

¿Qué tan mal están las cosas en el Cruz Azul que ni la llegada, como bombero, de un hombre con la experiencia de Tomás Boy, provoca el menor signo de mejoría?

El equipo tiene casi imposible la calificación a la Liguilla y fue eliminado anoche por el León en la ronda de cuartos de final de la Copa MX. Es pues muy factible que sea un torneo en el que nuevamente se quede sin nada.

Y vendrá una nueva reconstrucción dirigida por quién sabe quién. Con cada vez menos seguidores dispuestos a soportar la vergüenza de derrotas que, por lo que se ve, no dejan enseñanza alguna en quienes toman decisiones en este equipo.

Podría uno ensañarse con Tomás Boy y destacar que no ha podido implementar su sello en estos días que lleva al frente del equipo. Pero la verdad es que el plantel que le entregaron fue armado de forma casi ilógica. No hay manera de lograr éxito con un equipo caótico en el que no queda claro quién es titular ni quién es el suplente de quién.

Tampoco creo que sean culpables los jugadores. Alguien, que debe ser Agustín Manzo, el director deportivo, trajo refuerzos a lo loco, sin saber qué rol jugarían, de forma tardía además.

Este equipo tiene que ser reconstruido por gente conocedora que imponga su criterio a los voraces promotores que solo ven por sus intereses. Gente conocedora y honesta.

Recomendaría a quien está decidiendo en estos momentos en el Cruz Azul que empiecen a planificar la próxima temporada, la que arranca en enero. Tienen que ir a fondo, sin sentimentalismos, sin concesiones. No hay un solo jugador que merezca un trato privilegiado y con ello condicionar el cambio que se requiere.

Si no se procede de esta forma seguirán los pésimos resultados y un club que puede presumir todavía de tener una gran afición la irá perdiendo, haciéndose chico, de forma irremediable. 

 

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