A balón parado

El cuadro de horror en las Chivas

No hablemos hoy de los sentidos opuestos que parecen dominar las directrices en las Chivas del Guadalajara. Al menos al momento de escribir esta columna parecían estar de acuerdo en mantener en el timón a Carlos Bustos, tanto Jorge Vergara, Rafael Puente del Río y Francisco Palencia. Vamos a ver qué sucede en las próximas horas.

   Hablemos sí de lo que no ha podido lograr el entrenador argentino, ex del Morelia, con los elementos que ha tenido para poner sobre el terreno de juego.

   Hace algunas semanas, cuando el torneo iba por ahí en la fecha 3, el respaldo que se le daba a este hombre consistía en la muy somera documentación de que Chivas era un equipo ofensivo, que producía mucha llegada a la meta contraria, pero tenía un problema muy identificado: la falta de puntería o de contundencia de sus delanteros.

   Recordemos inclusive que después del 3-0 que les metió el Pachuca en el Estadio Hidalgo, Palencia salió a defender a su entrenador atacando de forma abierta a sus delanteros.

   Bueno pues hoy, cuando se jugó ya la fecha 10 (para Chivas nueve partidos por el pendiente que tienen de visitante contra el Monterrey), y en vísperas de una jornada doble complicada (enfrentarán de visita al Toluca y recibirán al Atlas), este equipo juega cada vez peor.

   Los pretextos seguramente sobran: que si lesiones, que si suspensiones, que si bajas de juego. Lo que usted quiera, pero la realidad es que las Chivas juegan peor de lo que proponían en aquellas lejanas semanas.

   Defienden más o menos, atacan muy mal y la indisciplina y la desesperación aparecen. No hay motivación, se responde con simpleza a dudas que corroen a la afición.

   Lo peor que puede pasar ahora en Chivas es que se queden sin respuestas. Y que se apodere el cinismo cuando se tiene que dar la cara ante las derrotas o empates frustrantes. La respuesta verdadera la debe dar el futbol. En este equipo tiene que dominar quien sepa de futbol. 

 

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