A balón parado

La crueldad de las réplicas, perdón, de los sucesores de Blatter

Quien espere una nueva FIFA la tarde del próximo viernes, tras la elección del presidente que sustituirá a Joseph Blatter es un ingenuo. Lo he dicho antes y lo reitero hoy porque entre más cosas suceden en Zúrich, más estoy convencido de ello.

Me parece de una crueldad infinita que a dos días de la elección, ayer miércoles, se haya anunciado que le reducen la sanción al propio Blatter y a Michel Platini, quien se creía el seguro sucesor de éste. En lugar de estar suspendidos 8 años, ahora sólo lo estarán 6.

Quizá se merezcan este trato estos dos personajes. O seguramente hasta un castigo mayor que bien podría ser la propia cárcel (como tantos otros directivos que estaban abajito de ellos)... Pero ese no es el tema. Lo que hoy hay que resaltar es la dureza, la doble cara de quienes hoy controlan este organismo.

Castigan, se burlan, se distancian de quienes los hicieron y los protegieron. Desconocen a los que hasta hace poco les juraban lealtad.

Cualquiera de los candidatos que participarán en la elección, sobre todo los dos más fuertes, son representantes del viejo régimen, el mismo que representó con los deshonores propios de los dictadores el suizo hoy caído en desgracia.

Ni Gianni Infantino, ni el Jeque Salman Bin Ebrahim Al Khalifa representan formas nuevas. Han recurrido a intentar crear los mismos amarres, con las mismas promesas y amenazas de los hombres a los que hoy castigan.

Que nadie se sorprenda si dentro de unas semanas o meses se documenta que Infantino o el Jeque aparecen involucrados en la compra de votos, con sobornos conformados por dinero en efectivo o cuantiosos regalos.

Nadie ha marcado para la elección de mañana un nuevo formato, uno que sea más transparente, uno en el que se garantice que no hubo coacción o mayoriteo o imposición de criterios. Lo único que habrá son nuevos nombres.


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