A balón parado

La cruel paradoja de Brasil 2014

Al final la FIFA encontrará algo positivo que contar respecto al Mundial de Brasil que se inaugura hoy en Sao Paulo. Pero estoy seguro que difícilmente un país del llamado tercer mundo volverá a fungir como organizador de este evento cuatrienal, el más importante para este deporte y para las empresas que hacen negocios con él.

Resulta cruelmente paradójico que por un lado el gobierno brasileño haya invertido una cantidad de dinero que a millones de ciudadanos de este país les resulta escandalosa… Y por el otro comprobar día a día los gestos de desaprobación de los principales funcionarios de la FIFA, que no disfrazan su insatisfacción por lo que consideran un evento mal organizado y con serias deficiencias.

Y es que las dos cosas son ciertas. Por un lado lo que tanto el gobierno federal como los gobiernos locales (los de las 12 ciudades sedes), decidieron desviar para la organización del Mundial resulta oprobioso en un país con tantas carencias y pobreza. Además de reconocerse un costo de 3,600 millones de dólares tan sólo para construir estadios (pues la FIFA quiere que todos los inmuebles sean nuevos o seriamente remodelados), salieron a la luz actos de corrupción que terminaron por ofender a todos.

Pero por el otro las primeras impresiones que uno puede registrar al llegar acá es que al Comité Organizador y al gobierno brasileño sí les faltó. De entrada, el estadio Arena del Corinthians o de Sao Paulo, se sabía ya, no está terminada. ¿Cuándo había pasado eso? ¡Ni en Sudáfrica!

Y pues esto se lo tuvo que tragar la FIFA. Y si así empezó el Mundial pues lo que se viene en otras sedes y en otros puntos de su organización no se ve que pueda mejorar. Ya les estaré contando acerca de esta triste paradoja brasileña. Y de las reacciones de un sector de la población encendido de coraje y rabia y de si logran boicotear o no la Copa del Mundo… Y, por supuesto del Mundial.

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