A balón parado

Ya qué les costaba… Mejor finalistas

Jugar el quinto partido en el Mundial de Brasil 2014, resultó el objetivo mínimo que se impuso la selección mexicana de futbol. A unos les resulta toda una osadía, casi un despropósito. A otros, empezando por Miguel Herrera, sí, el entrenador, una meta demasiado poco ambiciosa.

Pero hay que precisar de inicio que para llegar a ese quinto partido tienen que pasar dos cosas que hoy no se ven nada sencillas y en una de esas hasta casi imposibles:

Primero, terminar como número uno o dos en un grupo en el que se competirá contra el anfitrión Brasil y los representativos de Croacia y Camerún.

Segundo, eliminar en la ronda de octavos de final a las selecciones de Holanda o España, favoritas para avanzar en el grupo que está amarrado en esta instancia con el de los tricolores.

¡Eliminar a Holanda o España! Los finalistas, el subcampeón y el campeón del último mundial, el jugado en Sudáfrica hace cuatro años.

Si el equipo dirigido por Herrera, con la asesoría o dirección de Ricardo Peláez, consigue esto bien podría ser considerado favorito y el rival en ese hipotético quinto partido, sea el que fuere, tendría que llegar a ese momento con temblor en las piernas.

Por ello resulta extraño que ya imaginándose en ese lugar, los directivos (Héctor González Iñárritu), que ayer difundieron esta meta mínima no se hubieran puesto mejor el objetivo de ser finalistas. Ya que les costaba.

Pero bueno, por lo pronto, el mensaje es de optimismo. Y no imagino un tono distinto para iniciar la parte final de un proceso tan importante.

La caverna periodística mexicana estaría devorando en estos momentos al González Iñárritu, Peláez, Herrera y a quien se le hubiera ocurrido aparecer, si no se hubiera planteado este objetivo mínimo del quinto partido.

Lo que sigue ahora es prepararse, asumiendo que hacen falta muchas cosas para que todos vean un equipo nacional fiable y potente.  

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